Antes de contarte mi historia, una cosa.
Llevo varios años viviendo de una forma que no es nada común. He pasado meses dando la vuelta al mundo, he vivido en sitios que hace cinco años no sabía ni que existían, y conocido a gente que me ha cambiado la cabeza.
Pero esto no va de mí.
Esto va de que tú también puedas vivir así. Que dejes de cambiar tu tiempo por dinero. Que dejes de hacer lo que la sociedad te dice por miedo al "¿qué dirán?". Que seas libre — libre de verdad.
Si yo lo hice, tú también puedes. Y no, no va de suerte. No va de ser un crack ni de tener un talento especial. Empieza por algo más sencillo y mucho más jodido a la vez: cambiar tu forma de pensar sobre el dinero.
Estoy cansado de ver a gurús prometiendo riqueza en minutos. Cansado de profesores de economía que te explican cómo montar una empresa sin tener ninguna. Cansado de "expertos" que viven de venderte el siguiente curso, no del sistema que predican.
Lo que viene es mi historia. Léela si te apetece — son 4-5 minutos. Si no, baja al final y mira la calculadora con tu cifra. Aquí nadie se enfada por nada.
¿Pero quién soy?
Me gradué en ingeniería informática y entré a trabajar en una multinacional, en el departamento de ciberseguridad. Despacho 4.B, planta cuatro, edificio de cristal.
El trabajo en sí no era malo. Buena empresa, buen sueldo, compañeros majos.
Pero cada noche al volver a casa sentía algo raro. No tristeza exactamente.
Más bien la sensación de estar viviendo una vida que no había elegido.
Mis padres trabajaron toda su vida igual. Cobraron, ahorraron lo justo, se jubilaron cansados. Yo iba camino de hacer lo mismo, solo que con mejor wifi.
Y nadie me había preguntado nunca si eso era lo que quería.
Londres no era la respuesta
Pensé que el problema era España. Me fui a Londres.
Mismo trabajo, otra ciudad. Cenando solo a las 22:00 en un piso compartido que costaba lo que tres pisos en mi pueblo.
Tardé seis meses en entender una cosa importante:
El problema no era dónde vivía.
Era cómo vivía.
Lo único que me quedé de aquellos meses fue un inglés decente. Sin saberlo, era el primero de los idiomas que iban a darle forma a Pasivoo más tarde.
Una amiga, un barco, Grecia
A los pocos meses de estar en Londres, una amiga me escribió. Se iba a comprar un barco en Grecia. Necesitaba a alguien de tripulación.
Mi primer pensamiento fue: ni de coña.
Yo era ingeniero informático. Trabajaba con un portátil. ¿Qué iba a hacer yo en un barco sin más conexión que la de algunas marinas con suerte?
Le dije que no.
Pero en el avión de vuelta a Madrid algo cambió. Mientras volaba sobre el continente pensando en las próximas reuniones, los próximos sprints, los próximos años, me hice una pregunta que llevaba evitando:
¿Y si dentro de diez años sigo exactamente igual?
Aterricé, dormí mal, y al día siguiente envié dos correos.
Uno a mi jefe presentando la dimisión.
Otro a mi amiga: "Cuándo zarpamos."
Los años que no aparecieron en LinkedIn
Pasé tres años en el Mediterráneo. Egeo principalmente. Algunas islas que ni sabía que existían.
Trabajo manual. Limpiar cubiertas. Reparar lo que se rompía. Aprender a cocinar para varios con poco. Aprender a dormir cuando el mar lo pedía. Y aprender griego haciendo lo único que se puede hacer cuando no entiendes a nadie a tu alrededor: escuchar.
Mi LinkedIn esos años fue un agujero negro. Cero updates. Cero "feliz de compartir". Cero nada.
Fueron los años en los que más he aprendido.
Por primera vez en mi vida entendí qué era libertad. Y entendí que la quería para siempre.
Pero también aprendí otra cosa, más incómoda: la libertad cuesta dinero.
Ahí abajo gastaba poco, pero gastaba algo. Y mi cuenta, que no se llenaba sola, fue bajando.
Vi clarísimo: si quería repetir aquello a largo plazo, necesitaba que mi dinero trabajara cuando yo no podía estar pendiente.
¿Por qué algoritmos y no otra cosa?
Cuando volví a tierra firme, me obsesioné con una idea concreta: cómo hacer que mi dinero genere dinero sin que yo tenga que estar mirando una pantalla.
Probé de todo en los siguientes dos años:
- Servicios freelance — consultoría tech, lo que pillara (volvía a cambiar tiempo por dinero).
- Montar webs para terceros (mismo problema que el freelance: si paro de trabajar, paro de cobrar).
- Dropshipping y e-commerce (más curro logístico que pasivo).
- Trading manual (te ata más que el curro que dejé).
- Cursos de gurús con dos seguidores y un Lamborghini alquilado.
Cada uno me enseñó algo. Pero ninguno encajaba con lo que de verdad buscaba: una fuente de ingresos que no dependiera de mis horas.
Hasta que volví a lo que sabía hacer mejor: programar.
Pasé meses encerrado construyendo mi propio sistema algorítmico. Conectado a un bróker regulado, optimizado con IA, operando 24/5 sin que yo tuviera que estar pendiente.
No lo compré hecho. No lo copié de un curso ni de ningún gurú. Es código que escribí yo — con los errores que cometí yo y con las lecciones que se llevaron mi tiempo y mis ahorros antes de empezar a devolverme algo.
Lo probé seis meses con mi propio dinero antes de creerme nada.
Luego lo probé seis meses más con dinero de amigos cercanos — porque no quería que ningún desconocido pagara mis dudas.
Y solo cuando llevábamos más de un año dando resultados consistentes — con sus subidas, sus bajadas y sus drawdowns — decidí abrirlo al público.
Eso es Pasivoo.
¿Por qué Pasivoo?
Pasivoo no es un curso. No tienes que aprender nada para que funcione.
Pasivoo no te pide que decidas en cada operación. No vas a estar pendiente de cuándo entrar ni cuándo salir — eso lo hace el sistema automáticamente en tu cuenta.
Pasivoo no es un fondo donde tu dinero entra en un pool con el de otros 500.
Es exactamente el sistema que yo mismo uso, copiado tal cual a tu cuenta personal, en un bróker regulado por ASIC.
Tu dinero está en tu cuenta. La mía no puede tocarlo.
Solo cobramos si tú ganas. Cero curso, cero cuota, cero pagos por adelantado. Si tu mes cierra en negativo, no pago ni una comida con eso. Y si tu mes cierra en positivo, nos llevamos el 30% del beneficio nuevo — high-water mark, así que no cobramos dos veces lo mismo.
No es generosidad. Es la única forma que conozco de mantenerme obsesionado con ayudarte a que esto funcione.
Si tú no ganas, yo no como. Así de simple.
¿Por qué te lo cuento?
Te puedes estar preguntando: si tienes un sistema que funciona, ¿por qué no te lo quedas para ti?
Pregunta legítima.
Al principio era exactamente lo que hacía. El sistema lo usaba yo. Punto.
Pero pasó algo. Familiares y amigos cercanos empezaron a preguntarme cómo iba mi vida — cómo viajaba tanto, cómo no parecía estar pendiente de un curro. Cuando les contaba la versión corta, se sorprendían. Cuando les contaba la larga, querían entrar.
Y los metí. Uno a uno. Mi padre, mi hermana, dos amigos del colegio. Cada uno con su propia cuenta y su propio dinero.
Lo que pasó después no me lo esperaba. Empezaron a recomendarme a amigos suyos. Y a amigos de amigos. Y en pocos meses no daba abasto explicándoselo a cada uno por separado.
Tenía dos opciones: cerrar el grifo y volver a usar el sistema solo para mí, o abrirlo al público con una estructura que escalara.
Por eso existe Pasivoo.
No es una idea brillante de unicornio ni una visión de fundador iluminado. Es la única forma que se me ocurrió de ayudar a más gente sin tener que sentarme a explicarle a cada uno por separado cómo funciona la inflación.
¿Por qué puedes confiar en mí?
Internet está lleno de gurús que venden humo. Yo no soy uno de ellos.
Te voy a decir exactamente por qué — en tres puntos que no se mueven.
1 · Vivo lo que predico
No te recomiendo un sistema que yo no use. Cada euro que tengo invertido va exactamente al mismo sistema que tú vas a copiar. Si baja un mes, lo siento yo también. Si sube, lo siento yo también. Ese alineamiento es la única razón por la que esto puede funcionar a largo plazo.
2 · Digo las cosas como son
Aquí no vas a encontrar promesas de "20% al mes". No vas a ver "garantizado" pegado a nada. Vas a ver — porque está público en el dashboard — los meses en los que el sistema ha tenido drawdowns o periodos regulares.
Cambiar tu relación con el dinero requiere tiempo, esfuerzo y aceptar que algunos meses no serán como esperabas. No me importa repetirlo las veces que haga falta.
3 · Me obsesionan los resultados
Cada cierre de mes los publicamos en el canal de Telegram. Con sus subidas y sus bajadas. Sin filtros, sin marketing-friendly. Lo único que importa es que el sistema funcione para ti — no que tú creas que funciona, sino que realmente funcione.
Porque solo cobramos si tú ganas. Esa es nuestra forma de obligarnos a estar obsesionados con que esto rinda.
Lo que NO te puedo garantizar:
- Que vayas a ganar todos los meses. Va a haber meses regulares. Algún año habrá meses negativos. Es matemática del trading, no opinión.
- Que vayas a hacerte rico. Esto es un complemento, no una alternativa al trabajo.
- Que sea para ti. Si tienes mil euros de capital y los necesitas para llegar a fin de mes, no entres. Esto se hace con dinero que no te haga falta.
Lo que SÍ te puedo garantizar:
- El dashboard con resultados reales lo tienes 24/7 en la home. Sin filtros. Con los meses buenos y con los regulares.
- Si tienes una duda, respóndeme el email. Te contesto yo, no un equipo de soporte tercerizado.
- El día que algo vaya mal — y va a haber un día así — te lo voy a contar como te lo cuento todo: con cifras, sin marketing y sin esconder nada.
Si después de leer esto crees que esto puede ser para ti, hay dos formas razonables de seguir.
Sígueme en el día a día:
Un abrazo,
Antonio Loro
Fundador · Pasivoo